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La productividad es muy importante en nuestros días laborales para trascender y mejorar nuestros puntos positivos y cualidades pero sin embargo, naturalmente nuestro ritmo de trabajo empieza descender eventualmente, cayendo en hábitos donde la productividad se convierte en algo negativo y monótono, dejando atrás la energía y dinamismo con la que iniciaste.

Principalmente, procura identificar cada uno de esos factores que disminuyen tu rendimiento como por ejemplo: El llegar a tu trabajo y no saber por dónde empezar, es una tarea donde te puede confundir al no saber darle prioridad a cada tarea y no empezar por lo más importante. Otro punto importante es no agendar tus eventos del día, es decir: si tenías algún pendiente, llamada, junta o evento y no lo recordaste, ahí si te encontrarás en aprietos pero descuida, solo tienes que cambiar ese hábito.

El tomarte mucho tiempo dentro de una sola actividad, te creará problemas pues tus jefes o encargados notaran tu bajo rendimiento y de seguir así, comenzarán a tomar cartas en el asunto. Cuando tienes muchas cosas o actividades por hacer pero solo comienzas por iniciar todas, pensando que de alguna manera te podría ser más útil pues estás en un error, no lograrás nada haciendo muchas actividades al mismo tiempo.

Tu mente es el factor más importante que te podrá ayudar a salir de cualquier aprieto, solo evita llenarla de pensamientos negativos con los típicos “No puedo” “No sé cómo hacerlo” o con energías malas y negativas, lo que transmitas a tu mente es lo que traerás.
En conclusión: Procura ser lo más organizado posible, no trates de tener todo a la perfección porque no es posible, todo tenemos altibajos en nuestros ritmos laborales, solo es cuestión de saber manejarlos.